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Una ITV caducada ya puede acabar en una multa, pero no todas las situaciones relacionadas con la inspección tienen las mismas consecuencias. Para un conductor, no es lo mismo circular con la ITV simplemente fuera de plazo que seguir utilizando un vehículo que ha obtenido un resultado desfavorable o negativo.
Después de los casos explicados en la primera parte de esta serie, conviene detenerse en las situaciones más habituales y saber qué puede ocurrir en cada una.
ITV caducada: 200 euros
Circular con la ITV caducada constituye una infracción grave y puede suponer una multa de 200 euros. La situación no cambia porque el vehículo se utilice poco: si está obligado a pasar la inspección y no la tiene en vigor, el problema existe.
Por eso, comprobar periódicamente la fecha de vencimiento y solicitar la cita con suficiente antelación puede evitar una sanción innecesaria.
¿Y si la ITV sale desfavorable?
Aquí la situación cambia.
Una inspección es desfavorable cuando se detecta al menos un defecto grave. La normativa establece que esos defectos impiden utilizar normalmente el vehículo por las vías públicas. El desplazamiento debe limitarse a acudir al taller para solucionar las deficiencias y posteriormente regresar a la estación ITV para una nueva inspección.
Por tanto, aprobar la ITV no significa simplemente «tener que arreglar el coche algún día». Después de una inspección desfavorable existen restricciones concretas sobre cómo puede utilizarse el vehículo.
ITV negativa: el caso más grave
La calificación negativa se reserva para los casos en los que se detecta al menos un defecto muy grave que supone un riesgo directo e inmediato para la seguridad vial.
En esta situación, el vehículo no puede salir circulando de la estación ITV por sus propios medios. Su traslado debe realizarse utilizando medios ajenos al vehículo, por ejemplo una grúa.
La diferencia con una ITV desfavorable es importante: no estamos hablando simplemente de reparar el vehículo y volver a la estación conduciendo.
El seguro también importa
La ITV y el seguro son obligaciones diferentes, pero pueden aparecer juntas durante un control.
La legislación establece que las estaciones ITV deben comprobar que el vehículo dispone del seguro obligatorio antes de realizar la inspección.
Además, circular sin seguro puede llevar a la inmovilización del vehículo. La normativa de tráfico contempla expresamente esta medida cuando un vehículo carece del seguro obligatorio.
Eso ayuda a entender por qué una simple comprobación de documentación puede terminar teniendo consecuencias mucho mayores cuando se acumulan varias irregularidades.
¿Qué debe hacer el conductor?
La recomendación es bastante sencilla: no esperar a que la ITV esté a punto de caducar.
Si la inspección está próxima, conviene pedir cita con tiempo. Si ya ha caducado, lo prudente es regularizar la situación cuanto antes. Y si el resultado ha sido desfavorable o negativo, hay que respetar las limitaciones de circulación y reparar los defectos antes de volver a utilizar el vehículo con normalidad.
Los casos de la primera parte demostraban cómo varias irregularidades pueden aparecer juntas durante un control. Esta segunda parte muestra el otro lado del problema: conocer las consecuencias antes de que sea la Policía quien tenga que explicártelas.
Para los conductores de la Comunidad Valenciana, mantener la ITV en vigor, el seguro actualizado y la documentación en regla sigue siendo la forma más sencilla de evitar que un pequeño descuido termine convirtiéndose en un problema mucho mayor.
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